En las últimas semanas ha generado preocupación el papel que está jugando Felipe Cañizales en torno al proyecto del hospital en Apartadó.
Según fuentes cercanas al Concejo, Cañizales ha iniciado una serie de llamadas a diferentes concejales con el fin de asegurar votos a favor de esta iniciativa. Aunque el hospital representa un proyecto importante para el bienestar de la comunidad, surgen serias dudas sobre los intereses reales que hay detrás.
¿Se trata realmente de una apuesta por la salud de los apartadoseños, o estamos ante una jugada política disfrazada de gestión pública?
El oportunismo con el que algunos actores políticos se han acercado a este tema, especialmente desde el entorno del alcalde Romero, pone en entredicho la transparencia del proceso. No es la primera vez que proyectos de alto impacto social terminan convertidos en plataformas para la politiquería, y muchos temen que este sea otro caso más.
A esto se suman recientes acercamientos con la Universidad de Antioquia para avanzar en el proyecto, lo cual en teoría sería positivo, pero también levanta interrogantes: ¿por qué tanta presión para conseguir votos en el Concejo? ¿Qué se esconde detrás de esta urgencia?
Si lo que se busca es un hospital para Apartadó, ¿por qué no abrir un debate público, técnico y transparente, en lugar de negociaciones políticas en privado?
La salud de Apartadó no puede convertirse en un botín político.
Los ciudadanos merecen claridad, honestidad y un compromiso real con el bienestar colectivo, no más maniobras de escritorio disfrazadas de progreso.