Una joven denunció que el pasado 17 de octubre, al utilizar un servicio de moto por aplicación en la zona T de Bogotá para regresar a casa tras su jornada laboral, fue expuesta a una sustancia química mientras llevaba el casco que le entregó el conductor.

La víctima relató que, poco después de subirse al vehículo, percibió un olor muy fuerte, parecido a alcohol o algún químico, en el casco. “Lo puse, sentí el olor… pensaba que estaba mojado, pero el olor era tan penetrante que empecé a marearme”, comentó a los medios. Luego apareció debilidad y hormigueo en las manos, por lo que solicitó al conductor detener el trayecto y se bajó inmediatamente.

El conductor, cuya calificación en la aplicación era baja (3,7) pese a tener más de 1.600 viajes realizados, no realizó ningún hurto físico, pero la joven asegura que tras el incidente alcanzó atención médica, donde, según el diagnóstico, presentaba signos de intoxicación. Sin embargo, los exámenes habituales no detectaron sustancias específicas, lo que podría explicarse por la corta exposición o el tipo de químico usado.

Las autoridades de la ciudad aún no han reportado formalmente otros casos idénticos, pero el hecho alerta sobre una posible nueva modalidad de agresión contra usuarios de servicios de transporte por aplicación: cascos impregnados de sustancias para marear, reducir las defensas del pasajero y facilitar un posible hurto o agresión.

Ante este escenario, los especialistas en seguridad invitan a los usuarios de estas plataformas a tener precauciones: revisar la calificación del conductor, oler el casco antes de colocarlo, rechazar el servicio si algo parece extraño y, ante el menor malestar, solicitar detener el trayecto o abandonar el vehículo.