El ministro del Interior, Armando Benedetti, encendió el debate nacional al pronunciarse sobre el posible incremento del salario mínimo para 2026, asegurando que podría fijarse en $1.800.000.
Aunque el proceso de concertación con empresarios y centrales obreras aún no ha comenzado, el funcionario afirmó que el Gobierno del presidente Gustavo Petro ha mejorado las condiciones salariales de los trabajadores colombianos.
“Antes un obrero ganaba $1.000.000, hoy gana más de $1.600.000, y al finalizar este año probablemente su salario redondee los $1.800.000”, aseguró Benedetti.
Además, destacó que este incremento estaría acompañado por el pago del 100% de los recargos nocturnos, dominicales y festivos, una medida que, según él, reivindica los derechos laborales en el país.
Mensaje político a la clase media
Durante su intervención, Benedetti también lanzó un mensaje de tinte político, invitando a la clase media a reflexionar sobre sus decisiones electorales:
“La clase media tiene que entender que elegir candidatos de la clase alta no los beneficia a ellos”, manifestó, en alusión a la continuidad del proyecto político del actual gobierno.
Sus palabras despertaron reacciones en distintos sectores, ya que además de anticiparse a la discusión formal del salario mínimo, dejaron entrever el componente político detrás de su pronunciamiento.
El debate que se avecina
Como cada año, la negociación del salario mínimo se llevará a cabo en diciembre entre el Gobierno, los empresarios y las centrales obreras, con el objetivo de fijar el aumento que entrará en vigor a partir del 1 de enero de 2026.
Hasta ahora, las proyecciones económicas indican que el incremento podría ubicarse entre el 6,5% y el 7%, lo que representaría un salario cercano a $1.520.000, más el auxilio de transporte.
Sin embargo, la estimación de Benedetti $1.800.000 se aleja de esos cálculos y plantea una visión más ambiciosa que podría reconfigurar el debate económico y político de cierre de año.