En una apuesta por mejorar la calidad de vida de las comunidades rurales y facilitar la comercialización de sus productos, el Gobierno Nacional ha reavivado los esfuerzos para intervenir las vías terciarias, esos caminos rurales que conectan veredas y zonas agrícolas con los centros urbanos y mercados del país.
Estas vías, históricamente descuidadas, representan uno de los mayores retos de la infraestructura rural colombiana. Datos recientes indican que apenas un 6 % de las vías terciarias están pavimentadas, y cerca del 24 % se encuentran en mal estado, lo cual dificulta el transporte de productos agrícolas y encarece los costos para los campesinos.
El programa Caminos Comunitarios de la Paz Total —liderado por el Gobierno y el Instituto Nacional de Vías (Invías)— busca mejorar, rehabilitar y construir tramos de estas rutas rurales con la participación de juntas de acción comunal, comunidades étnicas y organizaciones locales. La intervención vial no solo mejora la transitabilidad, sino que tiene un impacto directo en la economía campesina, al permitir que sus productos lleguen con mayor rapidez a los mercados y se genere desarrollo en las zonas del campo.
Aunque el avance ha sido catalogado como insuficiente por algunos gremios —con cifras que muestran ejecución por debajo de lo esperado— la iniciativa definitiva en vías terciarias sigue siendo prioritaria para cerrar brechas en conectividad rural y fortalecer el tejido productivo y social de miles de familias campesinas colombianas.
Este enfoque en la infraestructura rural busca estrechar la brecha entre el campo y la ciudad, reduciendo los costos y tiempos de transporte de productos agrícolas, y ofreciendo mejores condiciones de vida a quienes dedican su labor al campo colombiano.