La Asamblea Legislativa de El Salvador aprobó una reforma que establece la cadena perpetua para delitos como homicidio, violación y terrorismo, en medio de la política de mano dura contra el crimen en ese país.
La medida hace parte de las estrategias impulsadas por el gobierno del presidente Nayib Bukele, enfocadas en combatir las pandillas y reducir los índices de violencia que durante años han afectado a la nación centroamericana.
De acuerdo con lo aprobado, las penas más severas aplicarán para delitos considerados de alto impacto, con el objetivo de fortalecer el sistema judicial y enviar un mensaje contundente contra la criminalidad.
“La reforma busca garantizar justicia para las víctimas y reforzar la seguridad en el país”, señalaron desde el Congreso durante la discusión del proyecto.
Sin embargo, organizaciones defensoras de derechos humanos han advertido sobre posibles riesgos relacionados con el endurecimiento de las penas, especialmente en cuanto a garantías judiciales y derechos fundamentales.
La decisión ha generado reacciones a nivel internacional, en medio del debate sobre el equilibrio entre seguridad y derechos humanos en la región.