El proyecto, inspirado en sistemas como el de Israel, busca frenar ataques con explosivos y proteger a la población civil.
Un total de 74 empresas tecnológicas provenientes de 20 países han presentado sus propuestas para desarrollar el escudo nacional antidrones en Colombia, una iniciativa que busca fortalecer la seguridad ante el creciente uso de estas aeronaves en ataques contra la fuerza pública y la población civil.
El sistema, similar en menor escala al conocido “domo de hierro” implementado en Israel, tendría como objetivo detectar e inhibir drones en zonas estratégicas del país. Según expertos, su funcionamiento se basa en dos componentes principales: la detección, con un alcance aproximado de entre uno y dos kilómetros, y la inhibición de señales.
“Con los sistemas de inhibición podemos bloquear tanto señales satelitales como radiofrecuencias y wifi. Esto permite no solo identificar la aeronave, sino en algunos casos ubicar al operador”, explicó Jaime Andrés Bastidas, ingeniero aeronáutico.
El proyecto no solo contempla la implementación tecnológica, sino también la capacitación del personal encargado de operar estos sistemas, lo que será clave para su efectividad en el terreno.
Además, el debate sobre quién debe asumir el control de esta tecnología ya está en marcha. Según Bastidas, entidades como la Fuerza Aérea, la Aeronáutica Civil y el Ministerio de Comunicaciones tendrían un papel fundamental, mientras en el Senado avanza una iniciativa legislativa que busca regular estos mecanismos.
La urgencia de este sistema se sustenta en cifras preocupantes: en los últimos dos años se han registrado más de 422 ataques con explosivos lanzados desde drones en el país, lo que ha encendido las alertas de las autoridades.
Este panorama ha convertido el mercado antidrones en una oportunidad para la industria tecnológica. El proyecto inicial contempla una inversión cercana a los 6,3 billones de pesos, lo que ha despertado el interés internacional.
“La guerra en Ucrania ha demostrado el uso de drones en conflictos armados, y esa realidad ha llegado al país. La tecnología es cada vez más accesible, lo que también incrementa su uso ilegal”, señaló Ana María Segura, directora comercial.
Actualmente, este tipo de sistemas ya mueve cifras millonarias. La empresa estadounidense Dedrone, por ejemplo, firmó en 2025 un contrato por 25 mil millones de pesos con el Ejército y la Fuerza Aeroespacial Colombiana, mientras la Gobernación del Cauca adquirió ocho unidades tipo Orión por 1,8 millones de dólares.
El desarrollo del escudo antidrones se perfila así como una de las apuestas más ambiciosas en materia de seguridad tecnológica en Colombia, en medio de un contexto donde la innovación también plantea nuevos riesgos.