Un escándalo sacude al mundo de la estética tras conocerse el caso de Jenny Rahmadi Fitri, exreina de belleza y finalista del certamen Puteri Indonesia 2024 por la región de Riau, quien fue arrestada por hacerse pasar durante más de cinco años como cirujana plástica sin contar con formación ni licencia médica.
La mujer operaba un centro denominado “Arauana Beauty Aesthetic Clinic”, donde atraía a decenas de clientes aprovechando su imagen pública, promociones y bajos costos en procedimientos estéticos. Sin embargo, las autoridades confirmaron que realizaba intervenciones invasivas de alto riesgo como estiramientos faciales, levantamiento de cejas y reconstrucciones labiales, sin la preparación adecuada.
El caso salió a la luz tras la denuncia de una paciente que sufrió graves complicaciones luego de un procedimiento. En lugar de los resultados prometidos, la mujer presentó hemorragias severas, infecciones profundas y heridas con pus, lo que obligó su traslado a centros hospitalarios en Batam, Indonesia.
Las secuelas fueron devastadoras. Informes médicos indican que la víctima quedó con desfiguración permanente, incluyendo cicatrices extensas en las cejas y daños en el cuero cabelludo que impidieron el crecimiento del cabello.
Según la policía regional de Riau, dirigida por el jefe de investigaciones Ade Kuncoro, hasta el momento se han identificado al menos 15 víctimas. Los testimonios evidencian la gravedad del caso: una de las afectadas relató que fue sometida a dos cirugías fallidas de labios, quedando con daños físicos irreversibles y un fuerte impacto psicológico.
Varias de las víctimas han sido diagnosticadas con discapacidades permanentes sin posibilidad de recuperación. Tras su captura, Jenny Rahmadi Fitri fue despojada de su banda y su corona como Miss Puteri Indonesia Riau 2024.
El caso continúa en investigación y ha generado indignación, además de encender las alertas sobre los riesgos de acudir a procedimientos estéticos con personal no certificado.