El Salvador vuelve a estar en el centro del debate internacional tras una reforma penal que permite imponer prisión perpetua a menores de edad desde los 12 años cuando sean condenados por delitos graves como homicidio, feminicidio, violencia sexual, terrorismo o participación en pandillas.
La medida, sancionada por el presidente Nayib Bukele, hace parte del endurecimiento de la política de seguridad del país, impulsada desde el régimen de excepción decretado en 2022 para enfrentar a las pandillas.
Según el gobierno salvadoreño, esta reforma busca evitar la impunidad y castigar con mayor severidad a quienes estén involucrados en los crímenes más graves, incluso si son menores de edad. Sus defensores aseguran que responde a años de terror, violencia y control criminal en muchas comunidades.
Pero la decisión también ha encendido las alarmas. Organismos como la ONU y UNICEF han advertido sobre el impacto que puede tener aplicar penas de por vida a niños y adolescentes, abriendo un fuerte debate entre justicia, seguridad y derechos humanos.