Lo que un día intentó apagar sus sueños, hoy se transformó en una historia de fuerza, fe y superación. Yessika Paola Berbel Ricardo, oriunda de Cuque Minas, vereda del municipio de Unguía, está a punto de vivir uno de los momentos más importantes de su vida: este 9 de julio recibirá su título en la universidad CIPEP, en Sincelejo, Sucre.

Su camino no ha sido fácil. En 2012 escuchó palabras que marcaron su vida: le dijeron que por ser “del campo” no merecía estudiar y que su lugar estaba únicamente en las labores del hogar. Pero en vez de rendirse, convirtió ese dolor en impulso. Entre el trabajo, la crianza de sus dos hijas, el cansancio, las noches de estudio y la falta de apoyo de personas cercanas, Yessika decidió seguir adelante.

Para ella, estudiar teología no solo fue una meta académica, sino un acto de fe, disciplina y amor propio. Hoy su historia rompe estigmas y deja un mensaje poderoso: el lugar de donde vienes no define hasta dónde puedes llegar.

“Tu origen no determina tu destino. Ser del campo no te limita, venir de bajos recursos no te quita inteligencia y ser madre no reduce tus capacidades; las fortalece”, expresa Yessika, quien además sueña con convertirse en conferencista para inspirar a otras mujeres a levantarse de sus propias batallas.

Su frase, “No diré nada, pero habrá señales”, hoy cobra más sentido que nunca. Y la señal más grande llegará justamente con su grado, como prueba de que la perseverancia, la fe y la valentía sí pueden cambiar una historia.