Juliana Guerrero presentó su renuncia irrevocable como delegada del presidente de la República ante el Consejo Superior Universitario de la Universidad Popular del Cesar (UPC), asegurando que dedicará su tiempo a atender las investigaciones que actualmente cursan en su contra.
A través de una carta divulgada por su equipo jurídico, Guerrero explicó que la decisión responde a la necesidad de concentrarse en los procesos judiciales y a los constantes señalamientos públicos que ha enfrentado en los últimos meses. En el documento también afirmó que las controversias en las que está involucrada no deben afectar a la universidad ni al Gobierno Nacional, y manifestó que colaborará con las autoridades para esclarecer los hechos.
La renuncia se conoce el mismo día en que la Fiscalía General de la Nación anunció la apertura de una nueva investigación para verificar presuntas irregularidades que involucrarían a Juliana Guerrero y a su hermana Verónica. El caso surgió tras una denuncia periodística que señala una supuesta red de tráfico de influencias para gestionar contratos públicos a cambio de millonarios pagos, acusaciones que la exfuncionaria ha rechazado.
Con su salida, Juliana Guerrero deja el último cargo que ejercía en representación del Gobierno Nacional, mientras avanzan las investigaciones que definirán su situación judicial.