Después de días de incertidumbre, el Instituto Nacional de Medicina Legal confirmó que los restos hallados en una zona boscosa de Cali corresponden a Alahia, la bebé de ocho meses de gestación que esperaba María Camila Potosí, la joven de 21 años que fue asesinada.
La Personería Distrital de Santiago de Cali recibió el reporte oficial y expresó sus condolencias a la familia, además de anunciar la activación de una ruta de atención psicosocial para acompañar a sus seres queridos en este difícil momento.
Según la investigación, la principal sospechosa habría ingresado a un grupo de apoyo para gestantes del ICBF, donde conoció a la víctima, con el presunto objetivo de arrebatarle a su hija. El cuerpo de María Camila fue encontrado el pasado 20 de julio a orillas del río Meléndez, mientras que el 30 de julio fueron capturadas cinco personas, entre ellas una mujer y cuatro hombres señalados de participar en el crimen y en el traslado del cuerpo.
El caso ha generado indignación en todo el país y reavivó el llamado de distintos sectores para endurecer las penas contra quienes cometan crímenes de esta naturaleza, mientras familiares de la víctima exigen que todos los responsables reciban la máxima condena, que para estos casos es de 60 años de prisión.