Un sueño que por años parecía imposible hoy se hizo realidad. Siete familias de la vereda No hay como Dios, en Murindó, recibieron las llaves de sus nuevas viviendas, construidas en una zona rural donde llegar con materiales representa todo un desafío.

Las familias pasaron de vivir en casas de madera y lámina, sin baño y expuestas a las crecientes del río Murindó, a contar con viviendas construidas sobre palafitos de concreto, con sala, dos habitaciones, cocina, baño, zona de ropas y sistema séptico.

Las casas también cuentan con un sistema para aprovechar el agua lluvia, mediante recolección, almacenamiento y bombeo hacia un tanque elevado.

La obra tuvo una inversión de $851 millones y fue posible gracias al trabajo conjunto entre la Gobernación de Antioquia, VIVA, la Alcaldía de Murindó y la Fundación Compasión.

Para algunos beneficiarios, el cambio representa mucho más que una casa. José Quintero, uno de los beneficiarios, contó que «anteriormente su familia debía hacer sus necesidades en el río y que dos camas tenían que compartir el mismo espacio».

Y el proyecto no termina aquí. En Murindó, VIVA anunció una inversión de $15.147 millones para 391 soluciones de vivienda, entre ellas 34 viviendas rurales nuevas, 356 mejoramientos y el programa Antioquia Pinta Firme.