Nairo Quintana vivió este sábado 3 de octubre una jornada cargada de emociones al poner punto final a su carrera como ciclista profesional en el Giro de Emilia, la clásica italiana que conquistó en 2012, durante su primera temporada con el Movistar Team. Catorce años después de aquella victoria, el boyacense regresó a territorio italiano para afrontar sus últimas pedaladas como profesional, a los 36 años.
El homenaje llegó antes de la salida en Ferrara, donde corredores de diferentes equipos levantaron sus bicicletas para formar un pasillo de honor en reconocimiento a la trayectoria del colombiano. Visiblemente emocionado, Quintana atravesó el corredor mientras agradecía el gesto, acompañado por su hija, en una escena que marcó el inicio de su despedida.
En el plano deportivo, el colombiano no logró mantenerse en la disputa por la victoria durante el exigente ascenso a San Luca. El triunfo quedó en manos del italiano Davide Piganzoli, quien lanzó un ataque en los kilómetros finales y cruzó la meta por delante del británico Tom Pidcock y su compatriota Oscar Onley.
Quintana había anunciado en marzo que 2026 sería su última temporada en el ciclismo profesional. Días antes de este adiós también había disputado su último Campeonato Mundial con la Selección Colombia, en Montreal, sumando así otro capítulo a una despedida que se extendió durante los últimos meses de su carrera.
El boyacense se marcha con un palmarés que incluye 51 victorias profesionales, el Giro de Italia de 2014, la Vuelta a España de 2016 y tres podios en el Tour de Francia. Una trayectoria que lo convirtió en uno de los grandes referentes del ciclismo colombiano y latinoamericano.
Desde las montañas de Cómbita, Boyacá, hasta los puertos más exigentes de Europa, Nairo Quintana construyó una carrera que llevó la bandera de Colombia a lo más alto del ciclismo mundial. Su retiro cierra una etapa histórica para el deporte nacional y deja el recuerdo de un corredor que hizo de la montaña su territorio y de la perseverancia su sello.