La muerte de una trabajadora de un laboratorio especializado en peste en Irkutsk, Siberia, encendió las alertas internacionales. Daria Chipilova, de 28 años, habría quedado expuesta al patógeno tras romperse un tubo de ensayo.
Cerca de 200 personas que tuvieron contacto con ella permanecen bajo observación médica, aunque hasta ahora no han presentado síntomas. Su muerte fue atribuida inicialmente a una “neumonía de etiología desconocida”
La Unión Europea mantiene vigilancia sobre el caso y coordina información con expertos sanitarios y la OMS. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud considera que, por ahora, el riesgo para Europa es muy bajo.
Las autoridades rusas aún no han confirmado que se trate de un brote de peste neumónica.
Estados Unidos también sigue la situación. El presidente Donald Trump aseguró que su país está dispuesto a ayudar a Rusia ante el caso.