La familia cuestiona la falta de supervisión en el aula y pide que las autoridades investiguen lo ocurrido en la Institución Educativa San Francisco de Asís.
Un preocupante caso que involucra a un menor de apenas 10 años genera interrogantes sobre la convivencia escolar y la protección de los estudiantes en Apartadó, Urabá antioqueño. El niño se encuentra hospitalizado bajo observación neurológica, luego de un hecho ocurrido el 21 de octubre en la Institución Educativa San Francisco de Asís, según denunció su padre.
De acuerdo con el testimonio del progenitor, su hijo, Juan Sebastián Guerra Peña, tiene una condición visual que requiere el uso de gafas y, presuntamente, venía siendo objeto de burlas, apodos y molestias físicas por parte de algunos compañeros. El padre asegura que el menor ya le había contado en otras ocasiones sobre estas situaciones.
Sin embargo, la preocupación de la familia aumentó tras el episodio más reciente. Según la denuncia, dos compañeros habrían golpeado al niño en la cabeza, ocasionando que perdiera el conocimiento y se desmayara.
El padre también manifestó su inquietud porque, según su versión, no había un docente presente en el aula cuando ocurrieron los hechos y, posteriormente, habría recibido respuestas que no permitieron esclarecer lo sucedido.
UN MENOR HOSPITALIZADO Y MUCHAS PREGUNTAS POR RESPONDER
Actualmente, el niño permanece bajo observación médica, a la espera de las valoraciones de psicología y trabajo social, según informó su padre.
Más allá de la gravedad del episodio denunciado, el caso plantea preguntas que requieren respuestas de las autoridades educativas: ¿se habían reportado previamente las presuntas situaciones de acoso?, ¿qué medidas se adoptaron para proteger al menor?, ¿quién estaba a cargo de la supervisión del grupo durante el incidente y qué ocurrió exactamente dentro del aula?
Estos interrogantes deberán ser esclarecidos mediante una investigación que permita establecer las circunstancias de lo sucedido y determinar si hubo fallas en los mecanismos de prevención y atención.
EL ACOSO ESCOLAR NO PUEDE NORMALIZARSE
La denuncia también pone sobre la mesa una problemática que afecta la convivencia y el bienestar emocional de niños, niñas y adolescentes: las burlas y la discriminación por características físicas o condiciones particulares.
Ningún estudiante debería ser objeto de humillaciones o agresiones por utilizar gafas o tener una condición visual. Las instituciones educativas deben promover entornos seguros, prevenir el acoso escolar y activar las rutas de atención cuando se conozcan posibles casos de maltrato.
La familia pide que su denuncia sea conocida y que las autoridades competentes realicen el seguimiento correspondiente. También resulta fundamental conocer la versión oficial de la institución educativa y las medidas adoptadas frente a este caso.
Noticias el Boom hace un llamado a que se esclarezcan los hechos y se priorice la protección de los menores. La comunidad educativa y las autoridades tienen la responsabilidad de contribuir a que las escuelas sean espacios de respeto, aprendizaje y convivencia, donde ningún niño tenga que enfrentar solo situaciones de intimidación o violencia.