Una historia que conmueve y llena de esperanza. Un pequeño de 20 meses, oriundo de Quibdó, Chocó, recibió una nueva oportunidad de vida gracias a su madre, quien le donó parte de su hígado para salvarlo.
Johansel, quien pesaba apenas 8 kilos, fue diagnosticado con síndrome de Alagille, una enfermedad genética que afecta los conductos biliares y provoca un deterioro progresivo del hígado.
Ante la gravedad de su condición, su madre, Yurleydi, decidió convertirse en donante voluntaria. El procedimiento se convirtió en un hito médico: fue el primer trasplante hepático pediátrico con donante vivo realizado por el Hospital Infantil San Vicente Fundación, en Medellín.
La intervención duró entre 14 y 16 horas y contó con la participación de entre 40 y 50 profesionales de la salud.
Tanto Johansel como su madre evolucionaron favorablemente. Yurleydi recibió el alta al sexto día y el pequeño ya salió del hospital. Actualmente continúa recuperándose y evolucionando bien en sus controles médicos.
Una historia que demuestra que el amor de una madre puede convertirse en una oportunidad de vida.