Más allá de su carrera musical y su éxito en los escenarios, el cantante Yeison Jiménez construyó un legado empresarial ligado a una de sus grandes pasiones: los caballos de paso fino. Uno de sus proyectos más destacados fue el criadero La Cumbre, un espacio dedicado a la cría, entrenamiento y cuidado de equinos de alto rendimiento, que ahora forma parte de los activos de su patrimonio familiar tras su lamentable fallecimiento el pasado 10 de enero de 2026.
Ubicado en la zona rural de Fusagasugá, Cundinamarca, La Cumbre se consolidó como uno de los negocios más significativos del artista fuera del mundo musical. El predio cuenta con 12 pesebreras donde se albergan caballos, yeguas y potrillos entrenados en distintas modalidades del paso fino colombiano, bajo la supervisión de personal especializado.
El criadero no solo funcionó como negocio, sino también como un proyecto personal que reflejaba el amor de Jiménez por los equinos. En este lugar se desarrollaban procesos de cuidado, entrenamiento y preparación de los ejemplares para competencias ecuestres, cumpliendo los más altos estándares del sector ganadero nacional.
Además del espacio para los animales, La Cumbre incluye áreas de mantenimiento y descanso, picadero y una vivienda privada que el cantante utilizaba durante sus temporadas lejos de los escenarios.
Según diversos portales especializados, este criadero representaba una parte importante del patrimonio de Jiménez, con activos estimados en varios miles de millones de pesos. Un ejemplo de ello fue uno de sus ejemplares más valiosos, conocido como Seductor Milagros, por el que en su momento se ofrecieron hasta 800.000 dólares. El semental, ganador en múltiples competencias, se convirtió en uno de los equinos más cotizados del lugar.