El sector bananero del Urabá antioqueño enfrenta un cierre de 2026 marcado por las afectaciones climáticas y el comportamiento de la tasa de cambio, factores que, según Augura, están reduciendo la capacidad financiera y productiva de los productores de la región.
A comienzos del año, las lluvias, los vientos y las mareas altas provocaron inundaciones que afectaron cerca de 1.200 hectáreas de cultivos. Algunas plantaciones permanecieron más de 96 horas bajo el agua, generando daños en las plantas y en infraestructura productiva.
A esta situación se sumaron períodos de condiciones más secas, en un escenario influenciado por el fenómeno de El Niño, que ha generado estrés en las plantaciones y dificultades para mantener condiciones estables para el desarrollo del cultivo.
En el aspecto económico, la caída del dólar también representa una presión para los productores, debido a que el banano tiene como principal destino los mercados internacionales, mientras buena parte de los costos de producción se mantiene en pesos. Emerson Aguirre, presidente de Augura, aseguró que el flujo de caja de los productores se ha afectado en cerca de un 40 %.
De acuerdo con las estimaciones del gremio, la combinación de estos factores podría provocar una disminución cercana al 23 % en la productividad al finalizar 2026. La falta de liquidez también ha llevado a recortar labores de fertilización, mantenimiento de infraestructura y canales de drenaje, situación que genera preocupación sobre el comportamiento de las próximas cosechas.
La región cuenta con unas 32.465 hectáreas sembradas de banano en municipios como Apartadó, Carepa, Turbo y Chigorodó, por lo que el comportamiento del sector tiene un impacto directo en la actividad económica de Urabá.