Un nuevo informe presentado por la organización Oxfam en el Foro Económico Mundial de Davos reveló que Colombia es el cuarto país de América Latina y el Caribe con mayor concentración de riqueza en manos de unas pocas personas, una señal que enciende alarmas sobre la desigualdad en el país y sus posibles efectos en la sociedad y la democracia.
Según el estudio, cuatro personas en Colombia acumulan alrededor de 42.000 millones de dólares entre todas, una cifra que representa una parte gigantesca del patrimonio total del país. Para ponerlo en perspectiva, un millonario colombiano puede ganar en apenas dos minutos lo que una persona promedio tarda un año entero en generar trabajando.
¿Qué quiere decir “concentración de riqueza”?
La concentración de riqueza ocurre cuando una parte muy pequeña de la población acumula una enorme proporción de los recursos económicos, mientras que la mayoría de la gente tiene acceso limitado a esos mismos recursos. Esto no solo es un signo de desigualdad económica, sino que también puede afectar oportunidades de empleo, acceso a servicios básicos y calidad de vida en general.
El informe de Oxfam señala que Colombia tiene un sistema fiscal que favorece a quienes tienen más dinero. Por ejemplo, personas con ingresos más bajos terminan pagando proporcionalmente más impuestos que los más ricos, mientras que las grandes fortunas y empresas encuentran formas de mantener su patrimonio en el exterior o reducir su carga fiscal mediante mecanismos financieros.
Además, el país tiene más de 290 beneficios tributarios que no se revisan de forma periódica, y muchos de estos favorecen a quienes ya poseen grandes capitales más que a quienes más lo necesitan. Esto limita los recursos que el Estado podría usar para invertir en servicios públicos como salud, educación y ayudas sociales, elementos fundamentales para reducir la brecha entre ricos y pobres.
Riesgos para la sociedad y la democracia
Oxfam advierte que una concentración extrema de riqueza no solo afecta la economía, sino también la democracia, porque quienes controlan grandes recursos pueden tener una influencia desproporcionada en decisiones políticas y públicas. Esto puede generar la percepción de que el Estado “gobierna para unos pocos”, debilitando la confianza de la ciudadanía en las instituciones.
El organismo plantea que es necesario revisar el sistema tributario del país, gravar de forma más justa a los que más tienen, limitar la evasión fiscal y controlar beneficios tributarios que no benefician a la mayoría. Según Oxfam, una reforma fiscal adecuada podría aumentar la recaudación y permitir más inversión en programas sociales que reduzcan la desigualdad y fortalezcan los servicios públicos.