El acuerdo, firmado en el marco de la Ruta de la Seda, busca fortalecer la protección al consumidor, pero genera inquietudes sobre estándares y transparencia.

Colombia y China firmaron un memorando de entendimiento (MdE) que permitirá intercambiar experiencias y herramientas tecnológicas, incluida la inteligencia artificial, para vigilar plataformas de comercio electrónico como Temu. El acuerdo, suscrito por la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) en el marco de la adhesión de Colombia a la iniciativa de la Franja y la Ruta, tiene una duración de cinco años y busca reforzar la seguridad de productos y la protección del consumidor.


El MdE contempla el uso de IA para mejorar la supervisión de las ventas en línea y detectar posibles riesgos en la calidad de los productos. No obstante, el documento no obliga a Colombia a modificar su normativa actual, sino que establece cooperación en vigilancia, estándares y experiencias de regulación. Para su terminación, cualquiera de las partes deberá notificar con seis meses de antelación.

Desde el sector privado, la presidenta de Amcham Colombia, María Claudia Lacouture, advirtió sobre la necesidad de cautela frente a este tipo de acuerdos, señalando que China “no opera como una economía de mercado” y que sus parámetros regulatorios podrían diferir de los de la OCDE y Estados Unidos.


La firma del MdE se enmarca en la adhesión de Colombia a la Ruta de la Seda, una iniciativa global impulsada por China que busca estrechar lazos comerciales y tecnológicos. En la región, el comercio electrónico crece de forma acelerada y plataformas de origen asiático como Temu o Shein ganan protagonismo, lo que plantea nuevos desafíos regulatorios.


El memorando abre oportunidades para fortalecer la vigilancia del comercio digital, pero también plantea interrogantes sobre la transparencia en el uso de inteligencia artificial, el control de datos y la compatibilidad de los estándares con los marcos regulatorios internacionales. Además, hasta el momento no existe un plan de trabajo concreto que defina la aplicación práctica de estos compromisos.


El éxito de este acuerdo dependerá de cómo Colombia logre implementar mecanismos claros, transparentes y acordes a su normativa, que garanticen tanto la protección de los consumidores como la competitividad en un mercado digital cada vez más globalizado.