Colombia enfrenta una nueva alerta agrícola. Productores de arroz de los departamentos de Tolima, Meta y Huila anunciaron un paro para los días 7 y 14 de julio, tras denunciar el incumplimiento de acuerdos por parte del Gobierno y el desplome de hasta un 22% en el precio del cereal.
El paro, que ya tuvo un antecedente entre marzo y abril de este año, vuelve a encender las alarmas en uno de los sectores más estratégicos del agro colombiano. Aunque el Gobierno había prometido un subsidio a la comercialización del arroz tras las protestas pasadas, los arroceros aseguran que no se ha cumplido y que la situación económica es crítica.
“Los precios que nos pagan no cubren ni los costos de producción. Estamos al borde de la quiebra”, denunció Dignidad Agropecuaria en un comunicado reciente.
Según el gremio, el valor pagado por el arroz ha caído abruptamente. En los Llanos Orientales, la carga que en junio se pagaba a $225.000, hoy está en apenas $158.000. En la zona centro, el desplome va de $225.000 a $170.000. Esto, mientras los costos de producción combustible, insumos, maquinaria y mano de obra siguen al alza.
Desde Fedearroz, el gerente general Rafael Hernández advirtió que la situación es insostenible:
“El deterioro del precio es tan grave, que ha arrasado con los avances tecnológicos y las buenas prácticas que habíamos logrado con el programa Amtec. Hoy ni siquiera se alcanza el punto de equilibrio”
El llamado de los productores es claro: que se fije un precio competitivo y justo, donde todos los actores de la cadena resulten beneficiados. El sector arrocero colombiano genera más de 500.000 empleos directos e indirectos y sostiene unas 600.000 hectáreas sembradas en el país.
Los agricultores afirman que la industria impone los precios sin control ni regulación, mientras ellos asumen los riesgos del clima, la producción y la comercialización.