El documental Petro: décadas de lucha, un pueblo decide, estrenado el 21 de septiembre de 2025 por Señal Colombia y RTVC, ha generado una variedad de reacciones que reflejan la polarización política que acompaña al presidente Gustavo Petro. Algunos sectores lo acogen como una pieza importante de memoria colectiva, mientras otros lo cuestionan como un instrumento de imagen.
Entre las críticas más fuertes están las de Vicky Dávila, quien calificó la producción de “publirreportaje” costoso financiado con recursos públicos “que podrían usarse para combatir el hambre”, y pidió que este tipo de gastos se reevaluaran frente a urgencias sociales. María Fernanda Cabal también cuestionó la utilidad y el costo del documental, sugiriendo que se trata de una exaltación de la figura presidencial más que de un retrato equilibrado.
Por otro lado, usuarios en redes y medios culturales han valorado el documental por su aporte al conocimiento histórico y al acceso a archivos inéditos. Desde Señal Colombia se destaca que la obra combina material de archivo, entrevistas recientes y voces de regiones, lo que permite un recorrido más completo por la trayectoria política de Petro y las transformaciones sociales de Colombia en las últimas décadas. El Ministerio de Salud, por ejemplo, publicó en sus redes que el documental “revive la emoción de una campaña que cambió la historia política del país”.
También medios como Rolling Stone reconocen que, aunque el documental tiene un sesgo político, es “ágil e informativo”, señalando que su estructura narrativa permite comprender bien el desarrollo del movimiento progresista colombiano —desde sus orígenes hasta su llegada al poder— sin caer en una narrativa tediosa.
El estreno ha dejado claro que el documental cumplió otro rol: servir como punto de reflexión. ¿Hasta qué punto logra equilibrar su mirada entre elogios y crítica? ¿Logra hacer justicia con las voces disidentes? Sea cual sea la respuesta, ya forma parte del debate público sobre la historia reciente política de Colombia.