En un movimiento militar sin precedentes en la región desde la invasión a Panamá en 1989, Estados Unidos enviará en las próximas 36 horas tres destructores con misiles guiados Aegis a las costas de Venezuela, según confirmó la agencia Reuters este lunes 18 de agosto.
Los buques de guerra USS Gravely, USS Jason Dunham y USS Sampson hacen parte de la operación ordenada por Washington para “contrarrestar amenazas de seguridad nacional” ligadas a carteles del narcotráfico en el Caribe. A esta acción se suman el despliegue del Grupo Anfibio de Despliegue Inmediato, una Unidad Expedicionaria de Marines (MEU), aviones espía P-8 y al menos un submarino de ataque. En total, unos 4.000 marines formarían parte del operativo.
Fuentes citadas por Reuters advirtieron que los activos navales, además de tareas de inteligencia y vigilancia, podrían servir como plataforma de lanzamiento para ataques selectivos si la administración estadounidense lo decide.
La respuesta de Caracas no se hizo esperar. El ministro del Interior, Diosdado Cabello, aseguró que Venezuela también tiene a sus tropas desplegadas en el Caribe para defender su soberanía. Por su parte, el presidente Nicolás Maduro elevó el tono: “Ningún imperio va a venir a tocar suelo sagrado de Venezuela. Nuestros mares, nuestros cielos y nuestras tierras las defendemos nosotros”, dijo en un discurso.
Maduro anunció además la activación de un plan con más de 4,5 millones de milicianos para cubrir el territorio nacional frente a lo que calificó como “amenazas extravagantes y estrambóticas” de Estados Unidos.
El despliegue militar norteamericano, aunque visto como una demostración de fuerza más que como una acción bélica inmediata, representa un nuevo punto de tensión entre Washington y Caracas, con el Caribe como escenario estratégico en la lucha contra el narcotráfico y la disputa por el control regional.