Viajar entre Urabá y Medellín, y viceversa, se ha convertido en un verdadero desafío para conductores y viajeros. Las intensas lluvias y las difíciles condiciones climáticas han provocado constantes afectaciones en este importante corredor vial del departamento de Antioquia.

Desde el mes de diciembre, los derrumbes, inundaciones y caídas de banca han puesto en jaque la movilidad, afectando a miles de conductores que transitan a diario por esta vía. Aunque no se tiene un balance oficial de las pérdidas económicas ocasionadas por estos fenómenos naturales durante diciembre y lo que va de enero, la preocupación aumenta con el reciente anuncio de la entrada en operación de Puerto Antioquia.

Tanto la vía Medellín–Urabá como el tramo por el norte de Urabá que conecta con la Costa Atlántica se encuentran en condiciones precarias. Actualmente, la infraestructura vial no estaría en capacidad de soportar el incremento significativo de vehículos que generará el funcionamiento del puerto. No existen vías internas ni externas adecuadas para garantizar una movilidad eficiente, situación que, según líderes y usuarios, no ha sido dimensionada correctamente por los gobiernos nacional y departamental.

En la actualidad, la vía hacia Medellín presenta más de cinco puntos críticos que están siendo intervenidos por la concesión Autopistas de Urabá. A esto se suma el tramo que conecta desde Cañasgordas hacia Medellín, el cual también ha registrado afectaciones constantes, agravando aún más la situación vial de la región.

La comunidad y los transportadores hacen un llamado urgente a las autoridades para que se adopten soluciones estructurales que garanticen una movilidad segura y eficiente, especialmente ante el inminente impacto logístico y económico que traerá la operación de Puerto Antioquia.