El Gobierno de Colombia oficializó este 24 de febrero la imposición de un arancel del 30% a productos provenientes de Ecuador, afectando partidas clave como arroz, plátano, aceites y artículos industriales. Esta decisión responde directamente a la «tasa de seguridad» que el presidente Daniel Noboa aplicó a las importaciones colombianas desde principios de mes, rompiendo los acuerdos de la Comunidad Andina (CAN).
La medida no solo encarece el comercio bilateral, sino que incluye restricciones al ingreso terrestre de mercancías por los pasos fronterizos de Ipiales y Puerto Asís para proteger la agricultura nacional. La tensión escala tras la suspensión de venta de energía eléctrica desde Colombia y el aumento del 900% en las tarifas de transporte de crudo colombiano por oleoductos ecuatorianos.
Gremios empresariales de ambos países advierten sobre el riesgo de miles de empleos y el posible incremento del contrabando en las zonas limítrofes. Mientras la disputa se traslada a instancias legales en la CAN, los consumidores ya empiezan a sentir el impacto en los precios de alimentos básicos y productos de aseo en los mercados locales.