La capital musical de Colombia no solo brilla por sus festivales, sino también por la naturaleza. Cada año, entre agosto y septiembre, Ibagué se transforma en un espectáculo natural con el florecimiento de los ocobos (Tabebuia rosea), árboles que tiñen la ciudad de rosado y lila, ofreciendo un paisaje único para propios y visitantes.

Este fenómeno ocurre dos veces al año y marca un momento especial en el calendario local. Los ocobos, declarados árbol insignia de Ibagué en el año 2000, tienen su origen en 1940, cuando un grupo de mujeres conocidas como las “Damas Rosadas” trajo semillas desde Armero con el objetivo de embellecer la ciudad. Hoy, según registros de Cortolima, hay más de 3.600 ejemplares que alcanzan hasta 30 metros de altura y adornan barrios como Cádiz, La Pola, Belén y el centro.

Más allá de la belleza, los ocobos son parte del patrimonio cultural y ambiental de la ciudad. Cada 17 de septiembre se conmemora el Día del Ocobo, una fecha dedicada a la siembra, la educación ambiental y el arte. Esta tradición ha inspirado esculturas, canciones y hasta el aguardiente rosado del Tolima, que rinde homenaje a este símbolo natural.

Sin duda, la temporada de ocobos convierte a Ibagué en un destino imperdible, recordándonos la importancia de conservar y celebrar la riqueza ambiental que nos rodea.

¿Por qué Ibagué se viste de rosado durante esta temporada?

Cada año, Ibague se transforma en un lienzo colorido gracias al florecimiento de los ocobos (Tabebuia rosea). Estas flores surgen dos veces al año, entre enero y marzo, y nuevamente entre agosto y septiembre, justamente al final de las lluvias

Estas especies no son nativas de la región; llegaron a la ciudad en 1940 por iniciativa de un grupo de mujeres apodadas las “Damas Rosadas”, quienes trajeron semillas desde Armero para embellecer la ciudad. Con el tiempo, las plantaciones crecieron, y en 2000 el ocobo fue oficialmente declarado árbol insignia de Ibagué.

Según registros de Corto lima, actualmente hay más de 3 600 a 10 500 ocobos en la ciudad, dependiendo del censo indicado. Los barrios con mayor presencia incluyen Cádiz, el centro, La Pola y Belén, con magníficos ejemplares de hasta 30 metros de altura.

La floración no solo ofrece un espectáculo visual, sino que también representa cultura, patrimonio y conciencia ambiental. Por ello, en Ibagué se conmemoran fechas importantes como el Día del Ocobo, celebrado el 17 de septiembre, con siembras, eventos educativos y artísticos. Además, esta belleza natural ha inspirado expresiones artísticas como la escultura “La Flor de Ocobo” y hasta el aguardiente Rosado del Tolima, cuyo diseño rinde homenaje a este espectáculo floral