Un hecho insólito y alarmante se registró en las últimas horas en la estación de Policía del municipio de Carepa. Un hombre de 33 años fue sorprendido en flagrancia cuando intentaba ingresar sustancias estupefacientes ocultas dentro de la comida destinada a un detenido.
Gracias a los estrictos protocolos de inspección implementados por las autoridades, el contenido ilícito fue detectado antes de llegar a manos del recluso. El implicado fue inmediatamente capturado y dejado a disposición de la Fiscalía 124 Seccional de Apartadó, donde enfrentará cargos por el d3lit0 de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes.
Según el artículo 376 del Código Penal Colombiano, este tipo de conductas son penalizadas con severidad, especialmente cuando se trata de ingresar sustancias prohibidas a un centro de reclusión, lo que configura una modalidad agravada del delito.
La ley contempla penas que oscilan entre 8 y 20 años de prisión (96 a 240 meses), además de multas que pueden alcanzar hasta 50.000 salarios mínimos legales mensuales vigentes, dependiendo de las circunstancias específicas del caso.
Este caso vuelve a poner en evidencia los riesgos y desafíos que enfrentan las autoridades para evitar que las dr0g4s lleguen a los centros de detención, así como la importancia de mantener los controles de seguridad en estos espacios.