La historia de Javier Velásquez, agricultor nacido en Apartadó, se ha convertido en un referente de transformación del campo en Urabá. Desde el cacao, lidera ASOCPRAUR, una organización que pasó de comenzar con 30 productores a reunir actualmente a más de 700 asociados y que apuesta por la producción orgánica y regenerativa.
Velásquez llegó en 1999 a una finca de Apartadó que tenía cultivos de cacao envejecidos, potreros y nacimientos de agua que se secaban durante los períodos de verano. Con el paso de los años, convirtió ese terreno en un espacio de producción bajo prácticas enfocadas en la recuperación del suelo, la protección del agua y la biodiversidad.
Uno de sus principales retos estuvo en la comercialización. Según relató los intermediarios llegaron a quedarse con una parte importante del valor del cacao. La búsqueda de mejores precios llevó a Velásquez a impulsar procesos asociativos y, en 2018, fundar ASOCPRAUR con 30 productores. Un año después, la organización ya contaba con 250 integrantes.
La asociación continuó creciendo y actualmente supera los 700 asociados, entre ellos madres cabeza de familia, mujeres víctimas del conflicto y comunidades indígenas. En 2025 compró 612 toneladas de cacao y, según la publicación, logró reducir el peso de la intermediación en la comercialización del producto en Urabá.
El proceso también avanzó hacia la agricultura regenerativa. ASOCPRAUR obtuvo certificaciones para parte de su producción y, en 2024, se convirtió, según El País, en la primera organización cacaotera de Suramérica certificada bajo el estándar Regenerative Organic Certified (ROC). Actualmente, 210 productores hacen parte del grupo certificado y su cacao llega a mercados como Japón, Canadá, Estados Unidos y Reino Unido.
Además de producir y comercializar cacao, Velásquez busca fortalecer la transformación del producto en la propia región. ASOCPRAUR trabaja en una planta de transformación, avanza hacia una certificación ROC de nivel oro y proyecta la creación de biofábricas para producir sus propios insumos orgánicos.
Su historia también plantea un desafío para el futuro del campo: el relevo generacional. Velásquez advierte sobre el envejecimiento de los productores y considera necesario acercar nuevamente a los jóvenes a la actividad agrícola. Su apuesta es llevar la agricultura regenerativa incluso a los colegios y reivindicar el valor del campo como una alternativa de futuro para Urabá.