Antioquia está atravesando una ola de violencia sistemática contra personas LGBTIQ+ que ha encendido las alarmas de organizaciones sociales, defensoras de derechos humanos y liderazgos comunitarios. Solo entre enero y el 16 de abril de 2025, han sido asesinadas 15 personas de esta población en el departamento, lo que lo convierte en el más letal para la diversidad sexual y de género en Colombia este año.

Entre las víctimas están mujeres trans, hombres gais, hombres trans y mujeres lesbianas. Todas con un patrón común: violencia con sevicia, citas trampa a través de apps, torturas y asesinatos que, según Caribe Afirmativo, evidencian una «violencia por prejuicio».

Uno de los casos más dolorosos es el de Sara Millerey González Borja, mujer trans asesinada en Bello tras ser golpeada brutalmente, fracturada en brazos y piernas, y arrojada a una quebrada. Pocos días después, otra mujer trans, Selena, sobrevivió milagrosamente a una emboscada con cuchillo en La Estrella, tras ser citada a través de una red social.

Pero los ataques no cesan. El pasado miércoles fue asesinado en su casa, en Chigorodó (Urabá), Ángel Miro Guisao, sumándose a un patrón de violencia que, lejos de detenerse, parece extenderse por todo el departamento.

“Nos tienen acorraladas”, afirman mujeres trans en ejercicio de prostitución en Medellín, quienes denuncian que son víctimas de extorsión, amenazas y abuso por parte de combos criminales. La persecución se ha trasladado incluso a sus casas: llamadas anónimas, supuestos clientes que las citan para luego atacarlas, amenazas de muerte.

Los hombres gais también están en altísimo riesgo. Denuncias señalan que varios han sido citados por apps de citas, solo para ser drogados, amarrados, robados y, en muchos casos, asesinados con sevicia. “No son crímenes pasionales, son delitos de odio, crímenes selectivos, limpieza social”, enfatiza Harley Córdoba, defensor de derechos humanos.

Aunque la Alcaldía de Medellín reporta acciones de formación, atención jurídica, acompañamiento a familias y sensibilización en entornos educativos y laborales, los liderazgos LGBTIQ+ exigen acciones urgentes y estructurales frente a una violencia que crece y se perfecciona.

“¿Por qué si el objetivo es el hurto terminan asesinándolas con tanto odio? ¿Por qué se ensañan contra los cuerpos de mujeres trans o hombres gais?” cuestiona Wilson Castañeda, de Caribe Afirmativo.

Los agresores no solo buscan silenciar. Buscan corregir, castigar, desaparecer. Las víctimas no son casuales. La violencia tiene intención, cuerpo, método y rostro.

En un país donde amar y ser diferente todavía cuesta la vida, la exigencia es una sola: ni una persona LGBTIQ+ menos.

 

Por yujalon99