El camino hacia la Presidencia de la República en 2026 no solo está marcado por figuras masculinas. Cada vez más mujeres alzan la voz y buscan abrirse paso en la contienda, representando distintas corrientes políticas, causas sociales y visiones de país. Su presencia en esta carrera no es un dato menor: refleja la consolidación de liderazgos femeninos en la política nacional, un espacio históricamente dominado por hombres.
Carolina Corcho
Exministra de Salud y médica de profesión. Es una de las caras visibles dentro del Pacto Histórico y defensora de un sistema de salud más equitativo y menos privatizado. Corcho ha sido una voz polémica pero firme en la defensa de la reforma sanitaria, y ahora busca trasladar esa bandera a un escenario presidencial.
Susana Muhamad
Actual ministra de Ambiente, con una agenda muy ligada a la defensa del territorio, el cambio climático y las comunidades indígenas y campesinas. Su perfil conecta con votantes preocupados por el medio ambiente y la transición energética.
Gloria Flórez
Senadora y reconocida por su lucha en derechos humanos y sociales. Representa un sector de la izquierda comprometido con la justicia social y la participación comunitaria, un perfil que puede atraer a sectores alternativos dentro del electorado.
María José Pizarro
Senadora, hija del líder del M-19 Carlos Pizarro. Se ha posicionado como una de las voces más visibles del progresismo en el Congreso, especialmente en temas de memoria histórica, derechos de las víctimas y equidad de género. Su presencia en la contienda suma un componente simbólico y político muy fuerte.
Vicky Dávila
La periodista y actual directora de la revista Semana ha sido mencionada en encuestas como una posible precandidata con alto nivel de reconocimiento. Aunque no proviene del ejercicio político tradicional, su figura mediática y postura crítica frente al Gobierno la convierten en una opción disruptiva en el tablero.
La participación de estas mujeres no es un asunto menor. Su desafío no solo será conquistar a las bases políticas de sus movimientos, sino también romper el techo de cristal en un país donde ninguna mujer ha llegado aún a la Presidencia. En la consulta del Pacto Histórico, al menos cuatro de ellas (Corcho, Muhamad, Flórez y Pizarro) medirán fuerzas para definir una candidata única.
Mientras tanto, perfiles como el de Vicky Dávila se mueven más en el terreno de la opinión pública y la visibilidad mediática, pero aún deben traducirse en estructura electoral real.
En conclusión, el 2026 puede convertirse en un año histórico si alguna logra consolidarse y competir de frente con los hombres que lideran la carrera presidencial. La pregunta que queda abierta es:
¿Será este el momento en que Colombia elija a su primera presidenta?