Durante su visita a Metz, Francia, el papa León XIV hizo un llamado a las distintas religiones a convertirse en constructoras de paz y rechazó que el nombre de Dios sea utilizado para justificar la violencia, el odio o la opresión.

En su discurso ante el Centro de Congresos Robert Schuman, ante representantes católicos, judíos, musulmanes, ortodoxos y protestantes, el pontífice defendió el diálogo, el respeto a la dignidad humana y el encuentro entre quienes piensan diferente. Además, pidió a Europa apostar por la negociación, el derecho internacional y el multilateralismo frente a la creciente tensión y los conflictos armados.

Durante el encuentro también fue presentado el Llamamiento de Metz, firmado por líderes religiosos, con compromisos para fortalecer la fraternidad, proteger la vida y educar a las nuevas generaciones en el respeto y la convivencia.