Las tumbas de Nuestra Señora del Carmen podrían guardar los restos de víctimas del conflicto armado. La esperanza de muchas familias se concentra hoy en una bóveda silenciosa.

En lo profundo del cementerio parroquial Nuestra Señora del Carmen, un equipo forense escarba con sumo cuidado. No buscan oro ni tesoros: buscan verdades. Son 28 cuerpos los que podrían estar allí, enterrados sin nombre entre las décadas de 1990 y 2000, cuando el conflicto armado convirtió este pueblo del occidente antioqueño en tierra de nadie.

La Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) inició este 10 de junio la cuarta fase de intervención forense, centrada en la galería Divino Niño y una zona priorizada de sepulturas. Su objetivo: verificar si los restos sin identificar corresponden a personas desaparecidas en medio de la guerra.

Hasta ahora se han recuperado 14 osamentas. Pero hay indicios y testimonios que apuntan a que aún hay más cuerpos por descubrir. La intervención se extenderá hasta el 20 de junio y hace parte del Plan Regional de Búsqueda de la Cuenca del Río Sucio y Cauca Medio, una iniciativa para encontrar a los miles de desaparecidos que dejó la violencia en esta región del país.

“Cada cuerpo hallado es una familia que deja de vivir en la angustia del no saber”, explicó una fuente de la UBPD. “No es solo un procedimiento forense, es un acto de verdad y dignidad”.

Frontino, ubicado en una ruta clave entre Antioquia, Urabá y Chocó, ha sido históricamente un territorio en disputa entre guerrillas, paramilitares y bandas criminales. Su posición estratégica lo convirtió en zona de tránsito, de guerra, y también de desapariciones sistemáticas.

Las intervenciones en el cementerio comenzaron en diciembre de 2024 y han contado con el apoyo de la parroquia, la Arquidiócesis de Santa Fe de Antioquia, autoridades locales y familiares de víctimas, que con su testimonio han ayudado a reconstruir el mapa de la muerte en esta zona.

En cada excavación, los forenses no solo levantan huesos: levantan memorias. Los cuerpos recuperados podrían cerrar ciclos para familias que han esperado por décadas.

La guerra pasó, pero no se ha ido
La UBPD, creada tras el Acuerdo de Paz con las Farc en 2016, representa una promesa del Estado para quienes aún buscan a sus seres queridos. Pero esa promesa avanza con lentitud. En Frontino, 28 nombres siguen siendo incógnitas bajo tierra.

Mientras tanto, las palas siguen moviéndose con cuidado. Porque en este cementerio de pueblo, cada centímetro puede guardar una historia, una verdad, una vida.

Por yujalon99