El presidente colombiano le pidió a la dirigente venezolana que promueva el diálogo nacional y no alianzas con líderes señalados por crímenes de guerra

Bogotá, 11 de octubre de 2025. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, dirigió una carta pública a la dirigente venezolana María Corina Machado, en la que cuestiona el contenido de una misiva que ella envió en 2018 al entonces presidente argentino Mauricio Macri y al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu. En aquella carta, Machado solicitaba apoyo internacional para presionar un cambio de régimen en Venezuela.

Petro, quien asegura haber leído recientemente el documento, expresa su desconcierto ante el hecho de que Machado pidiera apoyo político a Netanyahu, a quien califica como “criminal contra la humanidad” por las acciones del gobierno israelí durante la ofensiva militar en Gaza. “¿Cómo un genocida puede ayudar a hacer la paz en Venezuela?”, se pregunta el mandatario colombiano.

En su carta, Petro señala la contradicción que representa solicitar ayuda a un gobierno acusado de violaciones al derecho internacional humanitario. “¿Qué significa que busque usted apoyo al único presidente latinoamericano que respaldó el genocidio y al genocida?”, plantea.

El presidente colombiano subraya que su crítica a los gobiernos de Estados Unidos por su inacción ante el conflicto en Gaza le ha costado tensiones diplomáticas, pero reafirma su postura en defensa de los derechos humanos. “Mi desaprobación por parte del gobierno estadounidense tiene como causa el haber criticado la falta de acción de los últimos dos gobiernos de EE. UU. para detener a tiempo el genocidio en Gaza”, escribió.

Petro propone que, en lugar de recurrir a apoyos militares o alianzas externas, Venezuela impulse un gran diálogo nacional e inclusivo entre todas las fuerzas políticas. “No es llevando a Netanyahu a una acción por Venezuela como se ayudará al pueblo venezolano. Eso solo puede significar genocidio y agresión ilegal”, advierte.

El mandatario colombiano plantea la creación de un acuerdo caribeño de cooperación antinarcóticos que respete la soberanía y el derecho internacional, en lugar de recurrir a operaciones militares extranjeras en la región. “¿No sería mejor un Caribe en paz, sin asesinatos, y una política antinarcotraficante sin abuso del poder?”, pregunta.

Petro cierra su carta apelando a la historia común de Colombia y Venezuela, evocando la idea de una Gran Colombia unida en torno al diálogo, la paz y la justicia social. “Le pediría explicaciones como vecino y ayudante en la construcción de una posible Gran Colombia, pues somos un mismo pueblo”, concluye.