Laura Sarabia, la mujer que durante tres años se convirtió en la voz de confianza y la estratega silenciosa del presidente Gustavo Petro, ha decidido dar un paso al costado. Su renuncia, anunciada este jueves a través de una carta pública, tomó por sorpresa incluso a varios dentro del propio Gobierno.

“Mi renuncia es el resultado de una reflexión profunda”, escribió Sarabia en una misiva cargada de matices políticos y personales. En ella, la exfuncionaria deja claro que su salida no obedece a desacuerdos menores, sino a decisiones de fondo que, por coherencia, no está dispuesta a respaldar. “No puedo acompañar un cambio de rumbo que no comparto”, enfatizó.

Sarabia, considerada la mano derecha de Petro, fue clave en la construcción de puentes políticos y la coordinación de la agenda presidencial. Desde la Casa de Nariño tejió alianzas, silenció crisis y enfrentó polémicas, siempre desde un bajo perfil que contrastaba con su enorme influencia.

Ahora, su renuncia reordena el ajedrez político del presidente, quien pierde a una de sus piezas más fieles en un momento donde las tensiones políticas, las reformas y la presión social demandan cohesión en el alto Gobierno.

“Me retiro con la tranquilidad de haber entregado lo mejor de mí”, concluyó Sarabia, dejando una sensación de vacío en la cúpula del Ejecutivo y la pregunta abierta sobre quién ocupará su lugar en uno de los puestos de mayor confianza del mandatario.