Una catástrofe ambiental sacude al municipio de Andes, en el Suroeste antioqueño, donde más de un millón de abejas han muerto en los últimos días, presuntamente por el uso indiscriminado de químicos altamente tóxicos en cultivos aledaños. La denuncia fue realizada por una de las familias con mayor trayectoria apícola en el país, que lleva más de 80 años dedicada a la protección y crianza de estos vitales polinizadores.

Anderson Rojas, apicultor de quinta generación, alertó sobre la utilización reiterada de insecticidas que, según él, estarían prohibidos por los Ministerios de Salud, Ambiente y Agricultura, pero que siguen siendo aplicados en fincas cercanas, incluso en cultivos de café. “No solo perdimos todas nuestras colmenas, también estamos viendo cómo se contamina el suelo y las fuentes hídricas. Es una tragedia que puede afectar todo el ecosistema”, expresó.

La situación ha generado alarma en el gremio apícola y entre defensores del medio ambiente, ya que se trata de una pérdida masiva de polinizadores clave para la biodiversidad, la seguridad alimentaria y la economía local. A esta preocupación se suma el llamado de los apicultores a entidades como Corantioquia y la Secretaría de Ambiente de Antioquia para que intervengan con urgencia y frenen estas malas prácticas agrícolas.

Según datos del Ministerio de Agricultura de 2022, Antioquia lidera junto a Santander y Cauca el número de apiarios activos en el país. La reciente tragedia podría significar un duro golpe para esta actividad y la biodiversidad regional.

El hecho ocurre apenas dos meses después de que biólogos en Medellín descubrieran una especie de abeja nunca antes registrada en la ciudad, lo que fue considerado un hallazgo histórico. Hoy, la amenaza que enfrentan estos insectos se vuelve más latente y exige acciones inmediatas.

Por yujalon99