El conflicto bélico que involucra a Irán está generando efectos en diversas cadenas de suministro globales, especialmente en sectores sensibles como el alimentario y agrícola. Según un análisis reciente de la Newsletter de Expansión sobre Alimentación y Distribución, los precios de los aceites vegetales, los frutos secos y los fertilizantes ya muestran señales de afectación.
Uno de los efectos más inmediatos se ha evidenciado en la cotización de los aceites vegetales. Datos de la consultora Areté revelan que entre el 12 y el 23 de junio, el precio del aceite de girasol subió un 4%, el aceite de colza un 6% y el aceite de palma un 8%. Estas alzas están vinculadas al encarecimiento del petróleo, ya que estos aceites se usan en la producción de biodiésel. Según Benoit Valvo, analista de Areté, el impacto dependerá de cuánto se prolongue el conflicto y de cómo afecte al precio del crudo.
El sector de frutos secos también se ve amenazado. Irán es el tercer productor y segundo exportador mundial de pistachos, con más de 200.000 toneladas anuales, de las cuales exporta el 80%. Aunque Estados Unidos lidera la producción global, una caída en la oferta iraní puede desatar una volatilidad al alza en los precios internacionales. En países como España, importador clave de pistachos, esta situación podría sentirse con fuerza, a pesar del creciente recurso a mercados alternativos como EE. UU. y Turquía.
Además, el conflicto afecta de forma directa a la producción de fertilizantes. La organización agraria COAG reportó que Irán ha cerrado todas sus plantas de amoníaco-urea, y Egipto detuvo su producción por el corte del suministro de gas israelí. Esto ha dejado fuera del mercado al 40% de la urea mundial, uno de los fertilizantes nitrogenados más usados en Europa. Una subida en su precio arrastraría al alza todo el bloque de insumos agrícolas.
Estos efectos se suman a la ya compleja situación del comercio mundial, mostrando cómo los conflictos regionales pueden tener repercusiones amplias y multisectoriales.