Elder José Arteaga, alias ‘El Costeño’, fue judicializado como presunto jefe de sicarios de una banda criminal que opera entre Bogotá y Medellín.
Una mezcla de errores, tecnología y traiciones permitió la caída de Elder José Arteaga, alias El Costeño, señalado como el cerebro logístico detrás del atentado contra el senador Miguel Uribe Turbay, ocurrido el pasado 5 de junio en el parque El Golfito, barrio Modelia de Bogotá.
Alias El Costeño, quien tenía un bajo perfil en el barrio El Muelle de Engativá donde fingía ser barbero, resultó ser un delincuente con más de 20 años de historial criminal. Con antecedentes por homicidio, narcotráfico, tráfico de armas y hurto, organizó y coordinó el ataque en el que un menor de edad fue usado como sicario. La captura se logró un mes después, gracias a una cadena de pistas que él mismo dejó por descuido.
El primero de sus errores fue haber realizado pagos a través de Nequi que quedaron a su nombre. Uno fue de $10.000 al conductor de una moto de aplicación que transportó al menor sicario hasta el lugar del atentado; otro fue a una tienda donde este mismo joven compró alimentos. Ambos giros quedaron registrados con el nombre completo de Arteaga.
A esto se sumaron videos de cámaras de seguridad que lo ubicaban no solo en Modelia, un día antes del ataque, sino también en compañía de los implicados: el sicario menor de edad, el conductor del Spark gris (Carlos Eduardo Mora) y una mujer identificada como Katerine Martínez, a quien se ve vigilando la ejecución del atentado.
Luego del ataque, El Costeño abordó otro vehículo conducido por otro cómplice, William González, para huir de la zona.
La caída final llegó cuando, escondido en una vivienda en Bogotá, pidió un domicilio de comida a través de un conocido apodado Junior. Este último usó a un menor para entregar el almuerzo, lo que terminó revelando la ubicación exacta de alias El Costeño.
Durante el allanamiento que permitió su captura, la Fiscalía encontró una hoja con números telefónicos, los cuales ya están siendo investigados como parte de la estructura criminal que lideraba. Según las autoridades, Arteaga tenía la orden de destruir celulares tras cada atentado, pero esta hoja sería una de las pruebas más contundentes en su contra.
De acuerdo con la investigación, El Costeño hace parte de una banda delincuencial activa desde 2022, con al menos diez miembros encargados de sicariatos, transporte de armas y explosivos, y la ejecución de homicidios en localidades como Bosa, Las Cruces, Teusaquillo, Las Américas y La Estanzuela. También se le vincula con actividades criminales en Medellín.
En la audiencia de judicialización, la Fiscalía lo presentó como una pieza clave en esta organización, resaltando que su rol no era solo operativo sino estratégico, lo que lo convierte en uno de los objetivos más importantes capturados en el marco del ataque al senador Uribe.