La tensión entre Colombia y Estados Unidos por la política antidrogas llegó a un nuevo punto crítico. El Congreso norteamericano no solo advirtió un presunto aumento en el consumo de drogas al interior del Gobierno Petro, sino que también decidió recortar en un 50% los fondos de cooperación no militar para el país en 2025.

A esto se suma el preocupante balance presentado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC): Colombia cerró 2023 con 253.000 hectáreas sembradas de hoja de coca y una producción de 2.600 toneladas de cocaína, lo que representa un incremento del 53 % con respecto a 2022.

Desde Washington, la Cámara de Representantes cuestionó la falta de resultados en la estrategia de Petro y afirmó que en los niveles más altos del gobierno colombiano habría consumo de drogas, lo cual consideran incompatible con la lucha conjunta contra el narcotráfico.

La respuesta desde Bogotá fue contundente. El ministro del Interior, Armando Benedetti, no se guardó nada y arremetió contra EE. UU.:
«Ese es el burro hablando de orejas, porque el país donde más se consume cocaína en el mundo es Estados Unidos. Allá es donde la droga reina, donde el fentanilo mata a miles y donde hay más drogadictos per cápita que en Colombia», declaró Benedetti ante medios nacionales.

El presidente Gustavo Petro también se pronunció con fuerza. A través de su cuenta en X (antes Twitter), señaló el doble discurso de Estados Unidos en la lucha antidrogas:
«Mientras decenas de millones de norteamericanos van a cárceles por su consumo, el pueblo colombiano ha puesto la mayor parte del millón de muertos que se han producido en Latinoamérica alrededor de estas economías ilícitas. EE. UU. encarcela a su gente, y nosotros morimos», afirmó el mandatario.

Petro sostuvo que con los recursos disponibles Colombia seguirá enfocada en detener el daño que causan estas economías ilegales en “sociedades débiles ante el consumo de sustancias prohibidas”, e insistió en su enfoque basado en la sustitución voluntaria y la no persecución al campesinado.
Este nuevo cruce de declaraciones deja en evidencia el deterioro de la cooperación bilateral en materia de drogas. Mientras EE. UU. insiste en un enfoque represivo, Colombia busca replantear la estrategia y atacar las causas estructurales del problema.

El recorte de fondos por parte del Congreso estadounidense, sumado a los señalamientos de consumo en el alto gobierno, abre un capítulo sin precedentes en la ya compleja relación entre ambos

Por yujalon99