El sur de Bolívar vive uno de los momentos más críticos de su historia reciente. En medio de la disputa por el control de las minas ilegales de oro que representan cerca del 80% de la producción local, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) estaría ejecutando una estrategia conocida como el “Plan Gonzalo”, una operación encubierta que busca eliminar a los jefes del Clan del Golfo y tomar el control territorial de la región.

Ek objetivo principal del plan es el exterminio sistemático de las estructuras del Clan, recurriendo al asesinato selectivo de sus mandos, el bloqueo de sus rutas logísticas y la presión armada sobre las comunidades donde tiene influencia. Este recrudecimiento del conflicto también involucra a las disidencias de las Farc, lo que ha dejado a la población civil atrapada entre el fuego cruzado.

El ELN habría respondido a la estrategia del Clan del Golfo, que venía ganando legitimidad en zonas rurales a través de promesas de inversión social y agrícola, aumentando sus ataques y reorganizando sus frentes de guerra. En el marco del “Plan Gonzalo”, el secuestro del líder comunal Luis Eduardo Bohórquez, el pasado 22 de julio, habría sido una táctica para forzar la reacción de las autoridades y desestabilizar a su rival.

Además del accionar armado, el ELN ha incorporado tecnología militar avanzada a su estrategia. Inteligencia militar ha detectado el uso de drones kamikaze con explosivos, manejados por combatientes entrenados en escuelas ubicadas en Venezuela, con apoyo de instructores extranjeros provenientes de Ecuador y Siria. Paralelamente, se han instalado dispositivos antidrones en puntos estratégicos del sur de Bolívar para frenar incursiones tecnológicas del Clan del Golfo.

En esta guerra por el oro, los frentes del ELN, como el Darío Ramírez Castro, imponen un tributo del 10% sobre cada tonelada extraída de las minas ilegales, generando ingresos superiores a los $1,6 billones anuales. La mina Marizosa, en Santa Rosa del Sur, es uno de los epicentros de la disputa, y ha sido escenario de desplazamientos, desabastecimiento y crisis humanitaria.

Frente a este escenario de violencia y disputa territorial, las Fuerzas Militares han desplegado 21 operaciones durante 2025, logrando la captura de más de 80 integrantes de los distintos grupos armados ilegales y la incautación de 56 bienes con fines de extinción de dominio.

El Gobierno nacional, por su parte, ha incrementado las recompensas por información que permita ubicar a los principales cabecillas. Se ofrecen $3.284 millones por alias Gonzalito y alias Richard del Clan del Golfo, y $1.000 millones por alias Matías o Pantera, comandante del ELN en Tarazá.

Por yujalon99