El homicidio de Esteban Yepes, ocurrido en Itagüí y atribuido a un habitante de calle, ha reavivado el debate sobre la necesidad de control y seguimiento a personas en esta condición que presentan antecedentes delictivos.

Líderes comunitarios y ciudadanos advierten que no se trata de estigmatizar la indigencia, sino de reconocer que, en casos como este, la inacción de las autoridades puede desembocar en tragedias irreparables.

En Urabá, por ejemplo, se han registrado situaciones similares, como la de “Alex”, un hombre señalado de múltiples delitos que, en vez de recibir sanciones, ha sido convertido en una figura pública por algunos, lo que para muchos representa una peligrosa normalización de la apología al delito.

La comunidad insiste en que la empatía hacia las personas en condición de vulnerabilidad debe ir de la mano con la precaución y la protección de la integridad ciudadana.

Por yujalon99