El consejo de seguridad realizado el pasado sábado en Rionegro, luego del ataque con explosivos que derribó un helicóptero y causó la muerte de 13 policías en Amalfi, evidenció fuertes tensiones entre el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, y la cúpula de las Fuerzas Militares.
Durante el encuentro, convocado de manera extraordinaria para analizar la escalada de violencia en el nordeste antioqueño, el Gobernador cuestionó la demora en el rescate de los uniformados que sobrevivieron al atentado. A las 3:32 de la tarde, cuando ya habían pasado más de cinco horas del ataque, Rendón expresó su inconformidad señalando que “urge articulación y coordinación en el Gobierno Nacional. Se trata de un asunto de vida o muerte”.
Horas más tarde, cerca de las 9:00 p.m., volvió a insistir en la necesidad de evacuar a los heridos: “¿Por qué después de 9 horas del ataque al helicóptero no han rescatado a los heridos y recuperado los cuerpos de los otros policías?”, preguntó públicamente. Solo a las 10:00 p.m. estuvo listo el equipo de rescate, pero una tormenta eléctrica impidió la operación.
En medio de la reunión, el ministro Sánchez defendió las acciones del Gobierno y destacó que con una inversión de 60 billones de pesos se adelanta la mayor apuesta en una década para fortalecer la Fuerza Pública. También aseguró que no existe cese al fuego y que los militares tienen la orden de “arremeter” contra los grupos armados.
El gobernador Rendón, por su parte, insistió en la falta de resultados concretos y recordó que en Antioquia persisten cinco frentes de desplazamiento forzado. Su postura fue respaldada por el general retirado Leonardo Martínez, quien calificó de “negligente” la demora en el rescate y advirtió: “A los niños se les mide por los esfuerzos, a nosotros nos miden por los resultados”.
El rifirrafe subió de tono cuando Rendón afirmó que muchos uniformados se sienten con “las manos atadas” y que él buscaba ser la voz de quienes enfrentan las dificultades en terreno. El almirante Francisco Cubides, comandante de las Fuerzas Militares, le respondió que no le habían otorgado esa vocería. El Gobernador replicó señalando que varios oficiales le han pedido apoyo y lanzó una pulla: “No usted, porque a usted lo puso Petro”.
Finalmente, el ministro Sánchez intervino: “Si hay oficiales aquí aburridos, si no están de acuerdo con lo que hacemos, que entreguen el uniforme”.
El ambiente quedó marcado por la tensión y el dolor tras la tragedia de Amalfi. Más que un espacio de coordinación, la reunión reflejó la fractura en la relación entre el Gobierno Nacional, las Fuerzas Militares y la Gobernación de Antioquia frente al control territorial y la seguridad en la región.