La acusación apunta a la presencia de PFAS, compuestos asociados con graves riesgos para la salud reproductiva.
El 30 de septiembre de 2024 se presentó en un tribunal de California una demanda contra Edgewell Personal Care, fabricante de la reconocida marca de toallas sanitarias Carefree, tras detectarse en sus productos la presencia de PFAS (per- y polifluoroalquilados), conocidos como “químicos eternos”. Estos compuestos, altamente persistentes en el ambiente y en el cuerpo humano, han sido vinculados a problemas de salud reproductiva, alteraciones hormonales e incluso riesgos de infertilidad.
La acción legal fue interpuesta por la organización Ecological Alliance LLC, que realizó pruebas independientes en las toallas sanitarias Carefree y halló rastros de ácido perfluorooctanoico (PFOA), uno de los PFAS más cuestionados por su toxicidad. Los resultados arrojaron niveles considerados alarmantes, comparados con los estándares de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), que ya fijó un límite de 4 partes por trillón para el agua potable.
El litigio exige que la empresa elimine estas sustancias de sus productos o, en su defecto, incluya advertencias visibles en los empaques, amparándose en la Proposición 65, una normativa californiana que obliga a informar sobre la exposición a químicos dañinos. Además, se solicita la retirada de las toallas sanitarias del mercado mientras no sean reformuladas.
Los PFAS se utilizan en diversas industrias por su resistencia al agua y a la grasa, pero su persistencia los convierte en un riesgo de acumulación tanto en el ambiente como en el cuerpo humano. Diversos estudios han demostrado que estas sustancias pueden afectar la fertilidad, el desarrollo fetal, el sistema inmunológico y el equilibrio hormonal. El hecho de que estén presentes en productos de uso íntimo femenino plantea una preocupación mayor: la posibilidad de que sean absorbidos más fácilmente a través de la piel en zonas altamente sensibles.
El caso ha generado repercusiones políticas. En California, el gobernador Gavin Newsom firmó la ley AB 2515, que prohíbe la venta de productos menstruales con PFAS a partir de 2027. Esta medida refuerza la presión sobre la industria de cuidado femenino para garantizar la seguridad de sus productos y aumentar la transparencia en los ingredientes utilizados.
Desde la perspectiva internacional, esta demanda abre un debate que no se limita a Estados Unidos. En países como Colombia, donde aún no existen regulaciones específicas sobre PFAS en productos de higiene íntima, el caso invita a reflexionar sobre los vacíos legales y la necesidad de establecer controles más estrictos.
¿Qué tanto conocen las consumidoras sobre los insumos que utilizan a diario? ¿Qué responsabilidad tienen los fabricantes en garantizar que no haya exposición a químicos nocivos?
La situación no solo expone un potencial problema de salud pública, sino también un dilema ético para las compañías: entre la reducción de costos de producción y la protección real de las consumidoras. Mientras tanto, la justicia californiana definirá si Carefree deberá modificar sus productos y enfrentar sanciones económicas por no advertir a tiempo sobre los riesgos de los PFAS.