Cada 10 de septiembre, el mundo recuerda una de las problemáticas de salud pública más sensibles y urgentes: el suicidio. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año más de 700.000 personas en el mundo deciden terminar con su vida, lo que equivale a una persona cada 40 segundos.

En Colombia, las cifras también son preocupantes. Datos del DANE revelan que en 2023 se registraron cerca de 2.600 casos, un aumento frente a años anteriores. La mayoría de ellos se presentó en jóvenes entre los 15 y 29 años, un rango de edad que concentra casi la mitad de los casos reportados. Además, las autoridades advierten que la salud mental sigue siendo un tema con múltiples vacíos en cobertura y atención oportuna.

La Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP), junto con la OMS, promueve este día con el lema “Crear esperanza a través de la acción”, recordando que hablar, escuchar y acompañar son herramientas claves para salvar vidas. Las campañas buscan visibilizar que el suicidio puede prevenirse si se fortalecen los programas de atención, se eliminan los estigmas y se construyen entornos de confianza.

En Colombia ya se han implementado líneas de atención como el 123 o el 106, donde profesionales en salud mental ofrecen ayuda inmediata a quienes lo necesiten. Sin embargo, organizaciones sociales insisten en que falta mayor inversión estatal, más psicólogos en colegios y universidades, y campañas que lleguen a las comunidades rurales, donde el silencio frente a la salud mental es aún más marcado.

Hoy, este día no solo invita a la reflexión, sino también a la acción: a preguntar sin miedo, a acompañar sin juzgar y a entender que hablar puede salvar vidas.