En el sur de Bogotá, el 17 de junio de 2024, se registró un suceso que aún resuena en la comunidad: el comerciante John Freddy Castiblanco, de 50 años, fue asesinado por su hermano Benedicto Castiblanco por una herencia dejada por su padre. El móvil del crimen fue una casa ubicada en un barrio residencial, que posee seis locales comerciales y que generaba ingresos mensuales aproximados de $8 millones de pesos.

El crímen ocurrió tras una fuerte discusión familiar, alimentada por tensiones acumuladas desde la muerte del padre, en 2016, quien falleció sin haber dejado un testamento. John Freddy había delegado la administración de los arriendos a su hermano, lo que según allegados, habría generado resentimientos crecientes cuando los ingresos empezaron a valorarse como soporte económico sin trabajo directo.

El caso tomó fuerza pública luego de que su esposa, Diana Arango, encontrara el cuerpo sin vida de John Freddy y señalara que su cuñado era el principal sospechoso. La policía consiguió videos de cámaras de seguridad que mostraron al agresor —identificado como Benedicto— actuando en el momento del crimen.

En julio de 2024, Benedicto fue capturado y la Fiscalía le imputó cargos por homicidio agravado. En audiencias posteriores, el acusado aceptó su responsabilidad y pidió perdón públicamente, afirmando que actuó por ambición y resentimiento.

El 22 de enero de 2025, el hermano homicida fue condenado a 17 años y 11 meses de prisión, luego de que su pena original fuera reducida en cerca del 50 % por aceptar cargos. La familia, encabezada por las hijas de John Freddy, considera que la reducción fue “injusta”, dado el daño causado no solo a la víctima, sino también al resto de la familia.

Este caso recalca una realidad dolorosa en muchas partes de Colombia: los conflictos por herencias pueden escalar a extremos cuando las personas sienten que sus derechos no han sido reconocidos, o que han sido tratados con desigualdad dentro de la familia. También plantea preguntas sobre la importancia legal de los testamentos, la distribución equitativa de bienes y la intervención en disputas hereditarias para evitar tragedias.