En el Congreso colombiano se desarrolló un encuentro provida en el que sectores cristianos y conservadores insistieron en la necesidad de que el país “tenga más hijos” como respuesta a lo que llaman una crisis demográfica. Según sus argumentos, Colombia enfrenta un futuro incierto si no aumenta la natalidad.
No obstante, la propuesta abre un debate de fondo: ¿cómo hablar de traer más niños al mundo en un país que aún enfrenta altos índices de pobreza, desigualdad, desempleo y precariedad en salud y educación? Los críticos señalan que antes de incentivar la natalidad debería garantizarse un entorno digno para las familias que ya existen. La discusión deja sobre la mesa una pregunta clave: ¿es realmente la cantidad de hijos lo que asegura el futuro del país o la calidad de vida que se les pueda ofrecer?