El huracán Melissa, de categoría 5, golpeó con una fuerza sin precedentes la isla de Jamaica, dejando un rastro de destrucción, inundaciones y dolor.
Con vientos sostenidos de 295 km/h, Melissa se convirtió en el huracán más potente que ha azotado el país en toda su historia, afectando especialmente a las comunidades más vulnerables del suroeste de la isla.
Las imágenes que llegan desde el terreno son desoladoras: viviendas reducidas a escombros, árboles arrancados de raíz y calles completamente anegadas. El fenómeno natural ha dejado al menos siete personas fallecidas tres en Jamaica, tres en Haití y una en República Dominicana.
De acuerdo con la Federación Internacional de la Cruz Roja, más de un millón y medio de personas podrían resultar afectadas en todo el Caribe, donde se mantiene la alerta por lluvias torrenciales, deslizamientos de tierra y crecidas repentinas de los ríos.
Meteorólogos advierten que Melissa podría ser uno de los huracanes más devastadores de las últimas décadas, superando incluso la intensidad del recordado huracán Katrina, que en 2005 arrasó Nueva Orleans.