Río de Janeiro vive una de las jornadas más violentas de su historia. Un operativo policial masivo en las favelas de Alemão y Penha dejó al menos 122 personas muertas, la mayoría civiles, según confirmaron fuentes de la Policía Civil.

El despliegue, que involucró a 2.500 uniformados, tenía como objetivo capturar a los principales cabecillas del grupo narco Comando Vermelho, una de las organizaciones criminales más poderosas de Brasil.

Sin embargo, la operación derivó en una masacre urbana con decenas de muertos, enfrentamientos y denuncias por uso excesivo de la fuerza.

En medio de la crisis, el gobernador de Río, Cláudio Castro, acusó al presidente Luiz Inácio Lula da Silva de negarse a enviar apoyo federal, mientras el ministro de Justicia, Ricardo Lewandowski, desmintió haber recibido alguna solicitud formal, generando un duro cruce político.

Vecinos del Complejo de Penha reportaron que más de 40 cuerpos fueron hallados en las calles al amanecer del miércoles. “La gente salió a buscar a sus familiares desaparecidos y encontró cadáveres tirados por todas partes”, relataron testigos.

La operación, considerada la más letal en la historia de Río de Janeiro, reaviva el debate sobre la violencia policial y el impacto del narcotráfico en las comunidades más vulnerables.