Según detalló el ministro del Interior, Armando Benedetti, el acuerdo surgió tras una conversación telefónica sostenida el miércoles. Durante la llamada, Petro solicitó formalmente el apoyo de Washington para «golpear duro» a la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), argumentando la necesidad de atacar la retaguardia de este grupo en territorio venezolano.
«Había veces que Venezuela ayudaba y otras veces que no», afirmó Benedetti, subrayando que los rebeldes suelen refugiarse al otro lado de la frontera tras enfrentarse a las fuerzas colombianas.
Este acercamiento representa un alivio en las tensiones diplomáticas, que habían alcanzado niveles críticos tras los recientes bombardeos estadounidenses en Caracas y la captura de Nicolás Maduro. Tras meses de incertidumbre y amenazas de intervenciones militares, los mandatarios han optado por la cooperación:
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Invitación a Washington: Petro aceptó una invitación formal de Trump para reunirse próximamente en la Casa Blanca.
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Fin de la «Paz Total» con el ELN: El acuerdo ratifica el fin de los intentos de diálogo de Petro, los cuales colapsaron definitivamente tras la masacre en el Catatumbo hace un año.
La respuesta del ELN
La presión sobre el grupo armado ha escalado en las últimas semanas. En diciembre, el ELN decretó un «paro armado» y el confinamiento de civiles como represalia ante lo que calificaron como «amenazas de intervención» por parte de la administración Trump. Con este nuevo pacto, se espera una ofensiva coordinada que apunte directamente a las rutas de tráfico de cocaína controladas por la guerrilla.