La Fábrica de Licores de Antioquia (FLA) —una de las más importantes del país y tradicional productora de aguardiente y ron— alertó que no ha facturado ni una sola botella en lo que va de enero de 2026, una situación inusual atribuida a la incertidumbre generada por recientes cambios en la política tributaria y la extensión de la emergencia económica decretada por el Gobierno Nacional.
Según el gerente de la empresa, Esteban Ramos Maya, la compañía tenía proyectado comercializar 3,7 millones de botellas de sus productos durante enero en Antioquia y otros departamentos del país. Sin embargo, hasta ahora no se ha registrado ninguna venta debido a que los distribuidores se han abstenido de comprar inventario, a la espera de claridad sobre los precios finales que entrarán en vigencia tras el alza de impuestos.
¿Por qué no se venden las botellas?
La FLA explicó que la medida de emergencia económica, que permite al Gobierno expedir decretos de carácter tributario, ha incluido incrementos en el impuesto al consumo y en el IVA aplicables a los licores. Estas decisiones provocan que los precios de productos como el aguardiente y el ron se encarezcan significativamente, generando dudas entre distribuidores sobre cómo manejar sus inventarios y a qué precio vender.
El gerente explicó que los distribuidores temen mezclar botellas con precios antiguos con las que tendrían los nuevos valores, lo que podría causar confusión y caos de precios en el mercado. Por ello prefieren esperar a que se aclare la situación legal y económica antes de realizar pedidos, lo que ha dejado el comercio prácticamente paralizado.
La falta de facturación no solo afecta a la empresa, sino que también tiene consecuencias en las finanzas públicas. Parte de los recursos que genera la FLA provienen del impuesto al consumo de licores, dinero que es trasferido a diferentes departamentos para financiar sectores como educación y salud. Con las ventas detenidas, se estima que los ingresos por ese concepto podrían disminuir en unos $22.000 millones.
Además, la FLA advirtió que los aumentos de impuesto y de IVA podrían llevar a un incremento sustancial en los precios al consumidor, lo que encarecería productos populares como el aguardiente antioqueño y el ron Medellín. Esto, a su vez, aumenta el riesgo de que crezca el contrabando y la venta de licor adulterado, una práctica que ya representa un porcentaje importante del mercado informal.
La compañía y el gremio licorero están a la espera de una decisión de la Corte Constitucional respecto al decreto de emergencia económica y sus efectos sobre los impuestos al sector. Mientras tanto, la industria queda en un limbo comercial que ha detenido ventas y generado preocupación tanto en empresarios como en autoridades regionales.