Un escándalo sacude a las Fuerzas Militares tras revelarse que una mina ilegal de oro, controlada por el Clan del Golfo, funcionaba dentro de una base del Ejército en el departamento de Antioquia.

Una investigación internacional realizada el periódico The New York Times, reveló que la mina, conocida como La Mandinga, operaba incluso dentro o a escasos metros del perímetro del Batallón Rifles en Caucasia, una zona estratégica del Bajo Cauca antioqueño.

El informe expone cómo esta estructura criminal, considerada una de las más poderosas del país, habría logrado explotar oro en un área bajo control militar, lo que genera serias dudas sobre posibles fallas en los controles o incluso presunta complicidad.

Según la investigación, el oro extraído ilegalmente no solo financiaba actividades criminales, sino que además era “legalizado” mediante documentos falsos y exportado al extranjero, llegando incluso a mercados internacionales.

Tras conocerse el caso, el Ministerio de Defensa ordenó una investigación inmediata y lanzó un mensaje de “cero tolerancia” frente a cualquier vínculo entre miembros de la Fuerza Pública y economías ilegales.

El escándalo reabre el debate sobre el control territorial en regiones como el Bajo Cauca, donde grupos armados como el Clan del Golfo han diversificado sus ingresos hacia la minería ilegal, actividad que hoy compite con el narcotráfico como principal fuente de financiación criminal.

La minería ilegal en Colombia no solo financia estructuras armadas, sino que también deja graves impactos ambientales por el uso de químicos como el mercurio, afectando ríos, suelos y comunidades enteras.

Este caso, que compromete directamente a una instalación militar, podría convertirse en uno de los mayores escándalos recientes relacionados con seguridad y corrupción en el país.